PostHeaderIcon Arizónica

Su nombre viene del griego kus y parisos, que significa ‘crecer igual’, haciendo referencia al tipo de crecimiento uniforme propio de los cipreses.
Las variedades más comunes son la ‘conica’ y ‘glauca’, ya que su estética es muy agraciada en parques y jardines.
Se trata de un árbol muy utilizado para formar setos de separación, gracias a su rápido crecimiento y a la compacidad de su forma.
Sus hojas, perennes, son escamiformes, muy aromáticas, de color verde oscuro e imbricadas, con pequeñas glándulas que desprenden resina.

Floración: se trata de un genéro conífero, que presenta conos femeninos globosos de diámetro reducido, compuestos por siete u ocho escamas. A medida que maduran, pasan de un tono verde azulado a otro más pálido. Permanecen cerrados gran parte del tiempo, liberando las semillas una vez se ha secado el cono.
Cuidados

Riego: la arizónica es un árbol todoterreno, y sobrevive perfectamente con las lluvias. Si está falta de agua, veremos cómo sus hojas comienzan a adoptar un tono amarillo, indicativo de que está secándose. Riégala una vez a la semana con poca agua cuando sea joven, ya que es el momento de mayor debilidad. En épocas de excesivo calor estival, agradecerá un riego nocturno de vez en cuando.

Luz: puedes plantarla a pleno sol sin ningún problema. En invierno, soportará las heladas más frías.

Tipo de suelo: se adapta a cualquier tipo de terreno, aunque prefiere suelos ricos en carbonato cálcico y poco húmedos.

Abonado: en verano, enriquece el terreno de los árboles más jóvenes con un poco de fertilizante de liberación lenta.

Reproducción: podemos coger las semillas del interior de los conos una vez se han abierto. Conviene estratificarlas en frío al menos cuatro semanas, metiéndolas en la nevera a una temperatura de entre 3º C y 6º C. Pasado ese tiempo, podemos plantarlas ya en el exterior, enriqueciendo el suelo con humus.

Poda: mientras se va formando el seto, podemos podar los árboles más jóvenes dos veces al año, en el mes de julio y en septiembre. Una vez haya alcanzado el tamaño que deseamos, debemos realizar una poda profunda al comienzo de cada otoño. El resto del año podemos ir haciendo ligeras podas de forma.

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